admin/ diciembre 1, 2019/ blog/ 0 comentarios

Un viaje por el Sahara en 4x4

A 45 grados 

Como decía el famosos tango de Carlos Gardel 20 años no es nada, ya casi 25, que febril la mirada, pues bien, la calentura tuvo que ser de cojones para embarcarnos en lo que iba a ser la locura más grande de nuestras vidas …… y lo sigue siendo. 

Si todo sale bien en 2.021 lo volveremos a hacer. Ésta fue la historia.    

Rallye Paris-Dakar, esa era nuestra pretensión. Si bien no partimos  de Paris, lo compensamos en kilómetros adentrándonos mucho más por tierras africanas.

Enero de 1.995, por una de las carambolas del azar, nos hicimos con un Land Rover de 17 años de antigüedad, en un estado más que lamentable, la definición de  desvencijado sería el fiel reflejo de su anatomía.

Durante 6 meses, lo reparamos y maqueamos hasta dejarlo irreconocible.

Revisamos la mecánica, le hicimos un mueble de madera, una cama plegable abatible,  una batería suplementaria,  nevera ( que no llegó a funcionar ni un solo día) , insonorizamos el motor, o  por lo menos lo  intentamos,  sustituimos  el volante y los asientos delanteros por unos  deportivos, los  traseros los eliminamos directamente, faros  en la parte frontal  de la baca  simulando el  Camel Trophy,  Winch , planchas de metal, y un sinfín de gadget inútiles.  

Sahara en 4x4

Pintamos nosotros mismo el coche y el padre de mi amigo el garaje de su chalet,  ya que,  se lo dejamos del mismo color que el coche. Durante 6 meses destinamos todos nuestros  recursos y tiempo a nuestra empresa.

Para concluir le dimos un toque de aventura con unas  cortinas de vivos estampados étnicos.

Colocamos tres pegatinas con la silueta África en el capó y en  las puertas con los colores rastafaris.  Llamamos la expedición “ RETURN TO AFRICA “.

Y llegó el gran día un 27 de julio del ya lejano 1995.  

Iniciamos la mayor aventura de nuestras vidas, con más ilusión que conocimiento. Más  temeridad  que consciencia. Más voluntad que recursos.

Ese día que tengo grabado en mi memoria, dejamos atrás Málaga. Y a nuestras familias con un nudo en el estómago.

Primera parada, Agadir. Camping a la entrada de la ciudad, era tal el follón que teníamos en el coche que para sacar un tetra bric de leche, tuvimos que desmontar medio coche.

Sahara en 4x4

Y primera avería, problema eléctrico.

Nuestro itinerario por Marruecos discurría en paralelo al mar. Tampoco es que hubiera muchas más alternativas, carretera de mucho tráfico en las inmediaciones de las ciudades,  desiertas el resto del tiempo.

En la provincia de Tarfaya, antigua Cabo Juby en la época colonial española,  avería más seria, nuestros frenos….. ¡ no frenaban ¡  unido a la gran holgura de la dirección  convertían a nuestro flamante Land Rover color Camel Trophy en una ruleta rusa.

Cambiamos los latigillos de frenos y todo lo que se le ocurrió al mecánico de turno.

 Y aquello seguía sin  frenar. Pero ese nimio contratiempo no iba a poder con nuestra moral, así que proseguimos.

Poco a poco, seguimos avanzando. Lo de poco a poco, era literal, ya que nuestro rocinante, alcanzaba la friolera  velocidad punta de  80 Km/ h.

Así transcurrieron los primeros días, las primeras semanas conduciendo de sol a sol sin descanso pero con la mayor ilusión del mundo.

Llegamos a las puertas del desierto. Región de El Aaiún,  antigua  capital del protectorado español hasta 1975,   y cuyo significado en árabe es ciudad de las fuentes o manantiales.

Sahara en 4x4
Sahara en 4x4

Nos precedía un camión cisterna cargado de combustible, mi amigo JSH al volante. Los frenos, se quedaron sin presión, por más que pisaba éstos no respondían y el camión se nos hacía cada vez más grande, más grande  más grande, hasta que llegamos a leer la letra pequeña de las pegatinas.

En un acto reflejo dimos  un volantazo y nos encaramamos en una duna de arena, nos hincamos  hasta los tornillos. Los físicos llaman a esto la fuerza de la  inercia, nosotros los putos frenos.

Y como habíamos colocado todo el material de forma óptima, sólo tuvimos que desmontar la otra mitad del coche para sacar las planchas de metal.

Resultó que en vez de colocarla en un lugar accesible, la habíamos colocado debajo de todo el material y de las ruedas de repuesto.  Al cabo de media hora y  en un radio de 5 metros parecía aquello un mercadillo sólo con nuestros enseres, todo tirado por la arena.

Una chiquillada revoloteaba alrededor del coche. Más ilusión que organización.  

Finales de julio. Sol de justicia. Nos empleamos a fondo durante más de tres horas. Y nada. Imposible sacarlo por nuestros medios. Entonces apareció el buen samaritano de todos los viajes, nos remolcó con unas eslingas  que llevábamos  y nuestras ruedas pisaron de nuevo el asfalto.

Sahara EN 4X4
Sahara EN 4X4

 Al arrancar de nuevo JSH al volante.  Se olió algo raro y por el retrovisor vio a uno de los chiquillos desenterrar algo. Picaresca  allá donde fueres.

Hicimos un breve recuento y nos dimos cuenta que faltaba el zoom de una Canon que nos habían dejado con la promesa de cuidarla. La primera en la frente.

Vaya putada, pensé. Creo que de ahí me viene mi afición por la fotografía. En la dificultad encuentro mi razón de ser.

En pleno desierto, en la  lejanía  se divisaban unas cuantas “jaimas” o  lo que parecía ser un pequeño asentamiento  de unos nómadas. Sin pensarlo, dije. Espérame aquí.

Camine unos 3 km, llegué a  las 3 o 4 tiendas que componían toda  el poblamiento. Se me acercó una mujer de mediana edad. Creo que el susto se lo llevo ella, hablé con ella en  árabe, y le expliqué lo que había sucedido, el caso, es que me invitó a entrar en su humilde pero digna vivienda.  Al niño le debieron dar la del pulpo. Y a mí, nuestro Zoom.

Regresé. JSH se echaba las manos a la cabeza. Yo me sentía como si hubiera  escalado el Evesrest. Henchido de alegría.  

LLegamos a Dakhla,   cuyo significado en árabe es  “el interior” aunque se encuentra en la península de Rio de Oro, antigua Villa Cisnero. Ahora empezaba lo desconocido, tierras ignotas  para nosotros. Era el último punto antes de entrar de lleno en el Sahara.

Dakhla,  era en aquella época,  una especie de retén. A partir de ahora,   estábamos a expensas de los militares, ellos debían escoltarnos por territorio hostil, más aún cuando la frontera entre   Marruecos y Mauritania estaba  oficialmente cerrada.

Sahara en 4x4

El convoy militar sólo salía dos veces por semana los martes y los viernes, así que, esos días intermedios lo dedicamos a reponer fuerza y conocer a la gente que se iba acumulando para hacer juntos la travesía.

 

Allí conocimos al menudo pero gran “Guy “, un belga en un mercedes Unimog verde. Éste  se había tomado un año sabático e iba a Tanzania. También encontramos a un grupo de médicos franceses y enfermeras de muy buen ver, que iban en cuatros Renault 4L pintados de color celeste. Pretendían ir a Mauritania a  donar medicamentos a los  pueblos polvorientos del interior. País con un 90%  de su superficie de desierto.

También, iban  dos alemanes en un mercedes antiquísimo con un bidón enorme  en el asiento trasero con un doble fondo  repleto de botellas de whisky.

Dos motoristas  franceses novatos, pero con mucha voluntad, emulando a la famosa carrera de motos.

Otro francés con toda la familia y  perro incluido. Habían comprado una partida de camiones de la OTAN y llevaban el primero al Chad.  

Y el inigualable e inefable Stefano, un italiano  con un carisma y un corazón enorme, pocas veces he encontrado en mi vida a una persona como este tío.

Sólo por conocer a toda esta gente, mereció la pena el viaje.

Sahara en 4x4

Durante 3 días hicimos el viaje desierto a través, toda ésta trupe  y algunos más. Íbamos todos a una, cada vez que se atascaba un coche, moto o camión sin decir nada, salíamos todos los demás de los vehículos a desenterrar  al de turno. Solidaridad en estado puro.

Conducíamos desde el amanecer hasta el atardecer con temperaturas de  45 grados.  El calor, nunca hizo mella en nuestro ánimo

Sahara en 4x4

 A la puesta de sol, colocábamos los vehículos en  una especie de círculo perfecto. A nuestro alrededor  360 grados de nada. Sólo  arena. El espectáculo más grandioso que han vistos mis ojos.

En medio una fogata. Unos ponía los tomates, otro el atún, otro  la pimenta, otros arrimaban el pan, el alcohol como todas las noches corría a cargo de los alemanes. Entre todos hacíamos todo.

Sahara en 4x4
Sahara en 4x4

 Esas cenas hasta el día de hoy, han alimentado mi alma. 

Traspasamos  la tierra de nadie, apareció de entre la nada, una patrulla de la guardia  mauritana, nos retiraron toda la documentación de los vehículos y nos ”invitaron” a recogerla  en  Nouadibou, primera ciudad que nos encontramos en Mauritania.

Lo que parecía  que iba a ser un paseo se convirtió en la situación más peligrosa del viaje. La carretera por llamarla de alguna manera, era una simple franja de escasos 3 metros de ancho de alquitrán que aparecía y desaparecía, otras desaparecía y no aparecía más  invadida por las arenas del desierto

Sahara 4x4

La señalización, o mejor dicho, de lo que hubo algún día si es que lo hubo, eran unas balizas a modo de piedras. La carretera se intuía más que otra cosa.

El convoy se alargaba, nos deteníamos, nos reagrupábamos y proseguíamos

 En un tramo, las balizas, estaban dispuestas como si un trilero  hubiera  jugado con ellas. Yo encabezaba el convoy. Erré el sendero correcto, los demás me seguían, nos detuvimos, esperamos una, dos, tres horas y no llegaba  nadie. Comprendimos que el convoy se había roto. 

Tardamos más de lo previsto y llegamos a la lengua de tierra  que forma la ciudad de Nouadibou.

Nada más vernos Stefano nos dio un abrazo, un gendarme les dijo al resto del convoy que llegó antes que nosotros, que habíamos cogido la ruta de los traficantes y que toda esa franja de desierto…. ¡¡¡ estaba minada ¡¡¡ ……estaban aguardando oír  una explosión para ir a buscarnos.

 

Al salir de la ciudad, los gendarmes nos exigieron una pequeña cantidad de dinero, ya que alegaban, que habíamos entrado en el país de forma ilegal.

Apuntaron la matrícula de los coches y nuestros pasaportes en un folio en blanco. Pagamos, y el jefe, se volvió a acostar en su camastro.

Sahara 4x4x

A lo lejos acercándose a nosotros  una nube de arena.  Era el tren más largo del mundo,  cargado con sus 20.000 toneladas de hierro, cerca de 200 vagones y más de 3 km de largo. Origen desde las minas de Zouerat en el noroeste del país a la ciudad costera de Nouadibouh.

 

Camino de la capital.   Lo mejor de la carretera entre  Nouadibouh  y  Nouakchot, era  que no había carretera.

 

El recorrido discurría  entre las dunas del  desierto durante los dos primeros  días. El último tramo por la arena mojada y prensada  de la playa en marea baja.

 A un lado las dunas y a otro el océano Atlántico.

Sahara en 4x4

Conducir en esa  situación, es la sensación más grande de libertad que he sentido jamás.   UN ESPECTACULO.

Esa zona es conocida como “ le banc D´argan”  es una región  ornitológica de primer orden, nos contaban que en época de migración al paso de los coches, las aves crean una especie de túnel al levantar el vuelo. La sensación debió ser inolvidable.

 

En Nouakchot, al segundo día nos dimos cuenta que no había un semáforo que funcionara, era y sigue siendo un país tan pobre que no tenían ni para bombillas.

 En el mercado “cinquiéme  “ fuimos a la zona de las  telas.  Compramos varios metros de las   más chillonas, se la llevamos al sastre y en menos de dos horas, salimos con nuestros resplandecientes pantalones de vivos colores tan elegantes como los nobles de la étnica Wolof. 

 

Moneda al aire. Yo cruz,  JSH cara. Las dos veces salió cara. Ni pinté de blanco el coche, ni nos dirigimos  a Casamance ( sur de Senegal)  sino a Malí. Así dirimíamos, nuestras diferencias. 

atravesando el Sahara en 4x4

          En apariencia inerte, vacuo, vacío, yermo, deshabitado.  La vida se presenta como sin querer molestar, sutil, escurridiza, frágil.

           En apariencia  estático,  inmóvil, inalterable. Sin embargo, cada día, cada hora, cada segundo  su fisonomía se altera, se deforma, se descompone.

            De días brillantes, luminosos y abrasadores a noches frías, heladoras, intensas y  como única guía el firmamento.

          Casi siempre silente, imponente, a veces irreal y  de quietud sobrecogedora. De repente furioso, colérico, tempestuoso,  como si quisiera con su  aullido casi animal mostrarnos un lamento, un sufrimiento, una queja.

            Diáfano, abierto, libre en apariencia, pero te cautiva, te atrapa, te embruja, te obliga a volver.

            Así es el desierto.

Atravesando el Sahara en 4x4
Atravesando el Sahara en 4x4

A la frontera de Senegal, llegamos a las 18.30 H, el agente de aduana con cara circunspecta nos comunica que la frontera cierra a las 18.00 h.

Hasta el día de hoy, no he visto cosa igual en mi vida y he recorrido ya varias decenas de países. Frontera con horario de oficina. 

Stefano, vuelve al coche y saca unas cuantas camisetas y otras  “ofrendas “ para estos menesteres. La oficina se volvió a abrir.

 

Ya en Senegal, la inercia nos llevó a Saint Louis, primera ciudad fundada por los europeos,  y capital  de África Occidental hasta 1902. Los oriundos de esta ciudad, esgrimen con   orgullo y algo de altivez ser hijos de una ciudad mítica y de relevancia histórica.

 

Ya en Senegal, la inercia nos llevó a Saint Louis, primera ciudad fundada por los europeos,  y capital  de África Occidental hasta 1902. Los oriundos de esta ciudad, esgrimen con   orgullo y algo de altivez ser hijos de una ciudad mítica y de relevancia histórica.

La entrada en esa ciudad, fue bastante accidentada, Stefano que ya había estado por esos andurriales,  había quedado con un personaje salido del film  los piratas del Caribe.

 Se presentó con un “jeep  Willis“   típico de las pelis de guerra protagonizada por Jhon Wayne. Un tipo alto, fornido y del color de su tribu. Para más inri, la noche era cerrada.

 Le seguimos.

Atravesando el Sahara en 4X4

Nos llevó por tierras pantanosas,  el agua entrando por todos lados, el motor revolucionado para  no ahogarlo. A pesar de ir en 4×4, nuestros vehículos no avanzaban, todo oscuro sin ninguna luz como guía. A la mañana siguiente se nos desveló el misterio.

Resulta que la ciudad vieja de Saint Louis,  se encuentra en una lengua de arena denominada       “Langue de Barbarie “es una franja  de apenas 2 Km de largo y sólo 400 metros de ancho. A un lado  el rio Senegal  y al otro el  océano Atlántico.

Senegal lo recorrimos a lo largo y a lo ancho. Al sur nos topamos con Gambia, país que visitaríamos años más tarde. Nuestro destino y la moneda al aire nos llevó  al Este.

 En Senegal abandonamos  las tierras arenosas del desierto y nos adentramos en la sabana, acacias en abundancia. Aparecieron los primeros Baobabs. También campos con profusión de mangos, de ésta fruta saciamos nuestra sed  al principio, luego nos saturamos.   

Atravesando el Sahara en 4x4
Campos de mangos, nos pusimos morados

Y como  siempre, la  ilusión prevalecía a la  previsión, no caímos en la cuenta de  que el mes de agosto es  época de  lluvia en esa parte de África. Y cuando allí llueve, llueve de verdad.

La carretera general camino de Malí, bueno el término carretera es muy generoso, es una pista con boquetes como el cráter del ngorongoro, boquetes que no se conoce su profundidad, a las pocos días de lluvia éstas se convierten  impracticable y la noción del tiempo entonces pierde su significado.

Nuestro valiente Land Rover, tenía más agua dentro del habitáculo que fuera, las puertas como era de esperar no encajaban del todo, así que, cada bache que pillábamos entraba un poco más de agua.  A los pocos días, el limpiaparabrisas, también dijo que él no estaba para esos trotes y se partió. A esto los frenos, seguían en su tónica. Y para rematar la faena la  correa del alternador  se partió. No pasa nada, nos dijimos, tenemos repuestos. Teníamos todas las medidas, menos la que se partió. JSH  con  un  “ pulpo “  y  un  alambre hizo una correa a medida, el viaje en su totalidad era improvisación.

Salimos del apuro, como siempre.

Atravesando el Sahara en 4x4
Atravesando el Sahara en 4x4

Nos detuvimos en la ciudad fronteriza de Kaye, apostado en una especie de avenida con grandes árboles como hay en todas las zonas rurales de los pueblos de África divisamos lo que parecía  un taller de mecánica, eran cuatro llaves inglesas, algún radiador inservible, y rastro de manchas de aceite en el suelo polvoriento. Nos cambió el pulpo-correa, y lo mejor de todo nos buscó un comprador para nuestro valiente Land Rover anaranjado.

La negociación se llevó a cabo en un viejo hangar de neumáticos de todos los tamaños.

 Sentados nosotros a un lado de un viejo escritorio, en el lado opuesto el comprador, a su derecha y parte interior del hangar el intermediario y testigo, la parte   izquierda libre. Todo ello a escasos metros de la puerta de entrada. En dicha entrada y colocado de forma transversal a la misma,  un tronco  de un árbol centenario por su apariencia y volumen, éste  lo ocupaba un número  indeterminado de personas de todas las edades que seguían con  inusitado  interés el espectáculo cual  final de la Champion league.

Cosas de África y de africanos.

 

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

30.000 francos franceses  nosotros,  11.000 francos ellos. 28.000 nosotros, 13.000 ellos. Así unas cuantas horas. La clave de una negociación y de todo en general en África es la paciencia. Lo que no sabían ellos es que nosotros también somos africanos. Así que quedamos en tabla 20.000 francos franceses, el equivalente  a  3.000 €.

A lo largo de la negociación, vaso de té va, vaso de té viene, no sé cuántas teteras nos tomamos.

Se redactó un contrato, cuyo encabezamiento rezaba, je Soussigne moi le vendeur……., y rubricado por dos testigos, pero no todo estaba  hecho.

 El comprador nos entregó, efectivamente  los 20.000 FF, pero en CFA la moneda local, aquello abultaba más que la  maleta de Alfredo  Landa, cuando emigró a Alemania.

 Unas cuantas horas más a base de té mientras el tipo convertía los CFAS en FF.    Salimos como motos por tanta teína.

Le entregamos el coche y mil cosas más que el comprador no se esperaba, repuestos, colchón, nevera, bidones, etc.  Nosotros cargamos con  el resto, otra  montaña de cosas, es increíble lo que entra en un coche a presión.

Atravesando el Sahara en 4X4. Estación del tren
Atravesando el Sahara en 4X4. Estación del tren
Atravesando el Sahara en 4. Calle deonde estaba el hangar X4
Atravesando el Sahara en 4. Calle deonde estaba el hangar

Nos dirigimos a la estación de tren en la ciudad de Kaye. Nos precedía el nuevo y  legítimo dueño  del Land Rover. Descargamos los bártulos, otra chiquillada revoloteaba a nuestro alrededor, más de uno se llevó algún que otro regalo.  La situación era peligrosa, todo el pueblo estaba al corriente de la transacción y de que disponíamos de efectivo contante y sonante.

La jugada nos salió redonda, en menos de una  hora,  partía un tren dirección a la capital   Bamako. Nada  habíamos planeado ni premeditado, ni tampoco  teníamos  plan B.  Otra ley en África es, atrinca la pasta y sal por patas.

Kaye-Bamako 12 horas de trayecto  en tren, gente durmiendo en los pasillos, parada en todos los pueblecitos, muchas de estas localidades sobreviven gracias a la venta de productos desde los apeaderos y   a través de las ventanillas del tren.

Llegamos a Bamako, con los bolsillos llenos de “ plata”  fuimos al mejor hotel de la ciudad Hotel de L´amitie. Nuestros huesos nos lo agradecieron, llevamos cerca de 20 días durmiendo en el Land Rover.

Algunos días en Bamako, ciudad bulliciosa como la mayoría de África, comimos en un restaurante regentado por unos libaneses donde se congregaba los pocos blancos residentes y algún que otro francés de la antigua colonia. Siempre me han encantado estos lugares, son parte de la historia de una época maravillosa para unos y no tan buena para otros, me refiero a la época colonial.

Atravesando el Sahara en 4X4. Vista de Bamako desde nuestro hotel L´amitie
Atravesando el Sahara en 4X4. Vista de Bamako desde nuestro hotel L´amitie

Alquilamos un Peugeot 505 azul, con dirección asistida y frenos que frenaban, nos sentimos los reyes del asfalto. El destino nos llevó a las aguas desbordadas del río Bani, afluente del rio Niger, en esta época del año las lluvias convierten a la pequeña población de Djenne en casi un islote.

Una barcaza de  ancha panza, iba tragándose sin descanso animales de todo pelaje, carros, carretas, motos, y mercaderes de todas las etnias Bambara, Songhais, Peul, Tuareg, Fulami,  y algún que otro turista despistado. Esa barcaza  decrepita con resto de varias de capas de pintura en su armazón y de motor indolente, nos remolcó  hasta la otra orilla a paso lento pero seguro.

Era lunes, día de mercado en Djenne, al abrigo de la majestuosa  mezquita de Djenne, obra  cumbre de la arquitectura sudanesasaheliana, con sus troncos de maderas sobresaliendo  sus muros y minarete.

En la explanada de la mezquita y como actuando de protector  se forma  unos de los mercados más coloridos de todo el África subsahariana.

En él se concentran mercaderes  venidos con sus pinazas de todas las aldeas de la región, allí todo se  vende y todo se  compra , animales vivos, verduras, pescado seco, ahumado, telas, joyas labradas a mano, objetos de artesanía, oro, plata, reliquias familiares, pero también se forjan otros tratos menos tangibles como  casamientos y alianzas familiares.

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

Con nuestro Peugeot 505, con aire acondicionado, dirección asistida  y suspensión blanda hubiésemos podido haber llegado a Ciudad del Cabo y volver a Alejandría casí sin bajarnos, pero nuestro destino y la  “ chora  “ de JSH con la monedita, nos llevó al País Dogón.

El País Dogón, es como si nos hubiésemos metido en el túnel del tiempo y retrocedido varios siglos, situado al Sureste de Malí , su territorio lo forma una falla de unos 150 Km de longitud y un desnivel de cerca de 300 metros.

 El país Dogón, es uno de los pueblos más misteriosos de África, su aislamiento durante siglos los ha convertido en una reliquia antropológica.

Son de concepción animistas, y se orientan fuertemente hacia la armonía, veneran al anciano, a la mujer y tienen un saludo que aburre al más pintado, cada vez que se encuentran dos dogones, se pregunta por la familia, por todos y cada uno de la familia,  la cosecha, el tiempo, y así varios minutos, la respuesta es indefectiblemente la misma, SEWA, que significa que todo está bien, ahora el dogón que ha entrado en contacto con el primero repite todo el ritual, preguntando por la familia, el tiempo, la cosecha,….y otra vez la respuesta es SEWA. JSH y yo sufrimos en nuestras carnes esa retahíla, por eso las poblaciones vecinas llaman con frecuencia a los dogones el pueblo SEWA.

Atravesando el Sahara en 4X4

En cuanto al idiomas nos contaban que existen muchos dialectos del mismo idioma, no llegándose a entender unas poblaciones con otras, dos de los más antiguos son el dyamsay y el tombo,  siendo este segundo utilizado generalmente para las oraciones tradicionales y cánticos rituales.

La familia lingüística dogona está altamente diversificada y muchas de sus comunidades  no son mutuamente comprensibles entre sí, existiendo en realidad cerca de 12 lenguas diferentes y más de  50 dialectos diferentes. También existe una lengua secreta ritual, el sigi (lengua de Sigi), que es enseñada a los dignatarios  de la Sociedad de las Máscaras durante la entronización en la ceremonia sigui. Las mujeres no tienen derecho a aprender el Sigui So.

Atravesando el Sahara en 4X4

Otra curiosidad de este pueblo es la llamada casa de la menstruación, es una edificación de menor calidad destinada a las mujeres con el periodo, éstas se autoexcluyen durante 5 días  al considerarse  impuras. Este lugar, se piensa que posee algún tipo de simbología reproductiva, ya  que estas cabañas son fácilmente identificable por los hombres que trabajan en el campo y en ellas sólo puede haber mujeres no embarazadas. 

Nuestro guía, un hombre de mediana edad y andar pausado, nos  adentró por las callejuelas de tierra,  sewa, sewa, sewa, con cada vecino que nos cruzábamos, menos mal que nuestra “ relación contractual” no recogía el pago por hora.

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

Descendimos la falla, el sol caía a plomo, nuestras provisiones de agua era una simple cantimplora de unos 500 cc de agua, al doblar la segunda choza no nos quedaba ni una gota de agua. Más ilusión que logística. 

Al cabo de tres  horas estábamos a punto de deshidratarnos. El guía a su ritmo. Nosotros que habíamos empezado eufóricos no podíamos ni  con nuestro alma, al cabo de un rato divisamos una cascada, y allá que nos zambullimos nos miramos y sin pensarlo bebimos de ese agua, evidentemente no llevábamos las pastillas potabilizadoras,  las habíamos vendido con el coche. Nuestro ángel de la guarda trabajaba a destajo. Más ilusión que cabeza.

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

Rellenamos nuestra mierda de cantimplora con agua de la cascada y emprendimos la ascensión. Al volver a adentrarnos en unos de los poblados que atravesamos, una buena mujer  salió a nuestro encuentro, en un cuenco hecho de calabaza había preparado un brebaje hecho de cebada, era cerveza local, aquello debía de estar como mínimo a 45 grados, era evidente que no podíamos hacerle el fea a aquella buena mujer, así que, nos encomendamos otra vez al de arriba y nos bebimos aquel mejunje alcohólico espeso y caliente.

De sabor infecto, pero con el cariño y afecto que nos lo ofreció esta  humilde mujer,  lo recuerdo como si nos los hubiera preparado un chef con estrella Michelin. Hay situaciones que se quedan grabadas en la memoria indeleble por los años. Cuando realizamos ese viaje,  ya era consciente de que era único, irrepetible, enorme, hoy 20 años después de aquella hazaña, me reafirmo de que es lo más grande que he hecho en mi vida, y he hecho muchas cosas ya en mi vida.

Atravesando el Sahara ne 4X4. Falla de Bandiagara, País Dogón
Atravesando el Sahara ne 4X4. Falla de Bandiagara, País Dogón

Nuestro Peugeot 505, era una máquina, en un alarde de euforía, locura, enajenación mental transitoria o permanente ya no lo sé, JSH iba de copiloto y como buen copiloto iba dormido, así que, pisé el acelerador hasta que casi  saco la aguja del cuentakilómetro  por la alfombrilla, el coche hacía aquaplanig, pero sin “ aqua”   por las pista de tierra con boquetes como ollas express, la nube de polvo que levantaba aquello era para que nos hubiesen fusilado en la plaza del pueblo en un juicio sumarísimo.

 Gracias a Dios que no se nos cruzó ninguna criatura ni ninguna bestia, mejor dicho, menos mal que la bestia no pillo a nadie. Nuestro ángel de la guarda debía de estar hasta los cojones de nosotros.

Atravesando el Sahara. País Dogón

La entrada a Bamako fue de película de terror, llegamos cuando en el cielo se funden las últimas  luces  con la oscuridad, la humedad se iba notando por momento, al poco tiempo empezó a llover, el cielo de repente se puso negro, comenzó a tronar, cientos de rayos iluminaban nuestro escenario, a nuestro coche le habíamos perforado el tubo de escape con una piedra, por lo que, el ruido a símil de amplificador potenciaba la escena. Nuestra entrada a Bamako fue gloriosa.

El coche se lo devolvimos hecho un cristo, tuvimos que negociar la reparación del tubo de escape, lo llevamos a un taller para que allí in situ,  “ sin cita “, nos lo soldara, pagamos la factura y nos fuimos por patas, por si salía alguna avería más.

Atravesando el Sahara en 4x4
Atravesando el Sahara en 4x4

Nuestros días llegaban a su fín, estábamos en Bamako, sin billete de vuelta, debíamos volver cada uno a nuestros despachos de economistas  a principios de septiembre, así que, nos pusimos a buscar vuelo,  habían varias alternativas, Aeroflot  hacía escala en Argelía, en esa época el Fis estaba hecho un cafre y había  muertos todos los días, lo descartamos, en Air France estaba no quedaban plazas , el último cartucho era  Air Maroc, el avión estaba completo, pero como las oficinas en aquella época estaban en el mismo hotel, nos trajinamos a un empleado quitó de la reserva a un par de infelices y nos coló a nosotros, le hicimos un regalito. Ley de supervivencia.

Nuestro vuelo, hacía escala en Casablanca, no había problema mis padres aún conservaban la casa,  destino final  Madrid. Al llegar a la ciudad marroquí todo correcto, recuperamos nuestro equipaje y descasamos un día vimos a nuestros amigos que aún vivían allí.

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

 Lo bueno vendría al partir, facturamos el equipaje, llevábamos así como 30 Kg de exceso, pagamos el suplemento y nos dirigimos al control de pasaporte a mí me lo sellan sin ningún problema pero  a JSH le preguntan por el coche, le dice en un primer momento la verdad que lo hemos vendido en Malí, el de la aduana, verifica en su ordenador y le aparecía que aún estaba en territorio marroquí, él insiste y el de aduana que no, que el coche no ha salido de Marruecos, en esto que JSH, se agobia y le dice que sí que está en Casablanca, el de la aduana, se rebota y le dice que se si está riendo de él y que no pasa.  A mí me obligan a pasar el control, pues había sellado el pasaporte tenía que irme. Evidentemente  JSH perdió el vuelo.

Lo hablamos un minuto, y convenimos que yo me fuese, le doy las llaves de mi casa, y le digo que llame al consulado  que le echarán  una mano, el 90% del personal de Casablanca en aquella época y aún hoy son amigos de infancia.

Atravesando el Sahara en 4x4
Atravesando el Sahara en 4x4

Yo aterrizo en Madrid, en aquella época mi novia vivía en la capital de España, así que mi angustia fue menor. En dos días no doy con él, no responde el teléfono de mi casa, y no tengo valor de llamar a casa de sus padres para decirles que a tu hijo lo han detenido en Marruecos. La intranquilidad y la angustia se acrecentaban por minutos.

Al llegar a Málaga dos días más tarde,  en un alarde de valor, llamo a casa de sus padres y me descuelga él.

Me comentó que en su desesperación, fue a hablar con el director del aeropuerto, la escena cuando menos era jocosa, hilarante, cómica.

 Se presentó en el despacho  de unos 60 metros cuadrados, lo recibió el director un señor alto, elegantemente vestido con un traje gris,   la bandera roja con estrella verde  presidia la estancia, decoración sobria pero  elegante con distinción. Áquel buen señor demostró en su actitud apostura.

 JSH, llevaba el uniforme de gala, pantalones de colores bombachos tres tallas más grande, camiseta sin mangas,  chaleco de los que se llevaban antes con muchos bolsillo en uno de ellos en la parte superior llevaba un cuchillo de cocina de pelar patatas que sólo sobresalía el mango, el calzado iba en sintonía unas chanclas de playa de plástico. El espectáculo debió ser antológico. 

Atravesando el Sahara en 4X4
Atravesando el Sahara en 4X4

Este relato va en honor de JSH, por las muchas horas de carretera,  horas de aeropuerto, de charlas,   de espera en busca de la mejor luz para hacer mis fotos y por los muchos riesgos que hemos corrido.

 

Hoy, 27 de julio de 2.015 que publico este relato hace exactamente 20 años que emprendimos el viaje de nuestras vidas. 

 

El acrónimo de JSH, responde a Jorge Soler Heredia.

 

Mi amigo, mi hermano.

Atravesando el Sahara en 4X4. JSH
Atravesando el Sahara en 4X4. JSH
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